martes, 29 de noviembre de 2016

POR QUÉ NUESTROS GOBERNANTES DEBERÍAN SER FILÓSOFOS Y NO SÓLO POLÍTICOS

video

En este corto y entretenido video de la BBC se expone una de las ideas más famosas y controversiales de Platón, la cual expone en su libro La República, la noción de que los reyes-filósofos deberían gobernar un Estado. Este mismo planteamiento ha sido usado para determinar que Platón es un filósofo antidemocrático.

Ahora bien, dicha noción debe analizarse con más profundidad para no caer en extremos. Lo que Platón sugiere es que un filósofo es la persona ideal para gobernar porque, por definición, un filósofo es quien ama la verdad y se ha liberado de los deseos mundanos que corrompen el carácter, puesto que, necesariamente, si es que es un verdadero filósofo, su naturaleza permanece en la contemplación y defensa de las Formas, esto es los arquetipos o los principios (éticos y estéticos) que trascienden el condicionamiento temporal. Nos puede parecer algo lejano está definición de "filósofo" de Platón, esta idea de incorruptibilidad afianzada en el conocimiento, pero es ciertamente la esencia y origen de la filosofía (es en este sentido que Platón es elitista: pide la pureza y la impecabilidad del carácter de un hombre). Hoy vemos a los filósofos como personas que se dedican sólo a pensar y a formular pensamientos que son lógica y racionalmente correctos, pero no como individuos que actúan correctamente, y que deberían ser reconocidos como tal (como filósofos) justamente porque han logrado incorporar su conocimiento de manera integral a su vida. Por esto Platón considera que el filósofo es el hombre capacitado para gobernar, para maniobrar la nave del Estado. En nuestra época, tal incorruptibilidad moral nos parece utópica o simplemente ideal (el término ha degenerado en nuestra cultura a significar algo irreal). Lo anterior, sin embargo, revela más el estado de nuestra condición moral que un supuesto error en el juicio de Platón.

El planteamiento de Platón puede resumirse un poco en la idea que es ilustrada en el video. Tenemos un capitán de barco que, por discapacidad, no puede tripular su embarcación. Entonces, los marineros se enfrascan en discusiones y reyertas para definir quien debería ser el capitán. El problema es que los marineros no saben de navegación y utilizan, en cambio, las habilidades que tienen, mayormente insignificantes para la tarea en cuestión, para hacer que el dueño del barco los elija como capitanes. Realizando todo tipo de pantomimas, demostraciones de fuerza bruta y sofistería, como la demagogia y el marketing en la política actual, los marineros logran hacer pensar al dueño que algunos tienen lo que se necesita para conducir el barco. Al suceder esto, en este reino de las apariencias, dice Sócrates, el hombre que realmente sabe de navegación es llamado un simple "observador de las estrellas". Esto es lo que le ocurría a los filósofos en Atenas. Al dueño del barco podemos sustituirlo por el pueblo que se deja llevar fácilmente por las apariencias y no es capaz de ver el verdadero carácter y la capacidad de "manejo" de un candidato, justamente porque no ha llevado una vida filosófica.

Si aplicamos lo que dice Platón al mundo contemporáneo tendríamos que exigir que nuestros gobernantes no fueran políticos profesionales, sino que fueran hombres de conocimiento. Evidentemente el problema es que no tenemos ya ni siquiera una estructura para formar filósofos y medir la integridad de las personas (la corrupción ha penetrado todos los ámbitos de la vida y bajo esta realidad oscurecida las ideas platónicas son utópicas). No tenemos los mecanismos --democráticos o no-- para asegurarnos de que una persona así llegue incluso a existir, menos aún a reinar. Tan lamentable es la situación en la que nos encontramos que tener un gobernante sabio nos parece como irrealizable, un deseo remoto. Dicho eso, cualquier persona con cierta apreciación de la cultura y el conocimiento estará de acuerdo en la necesidad de buscar tener gobernantes que hayan cultivado su propia mente y su moralidad. Esto no puede lograrse más que con una mínima formación filosófica. Guardando las distancias, tal vez por eso José Mujica ha sido tan celebrado en el mundo, por ser uno de los pocos ejemplos actuales de un presidente con una filosofía, con una vida que refleja sus ideales.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Por qué el día contra la violencia de género es el 25 de noviembre

El asesinato de las dominicanas hermanas Mirabal en 1960 dio origen a la fecha reivindicativa.
Patria, Dedé y Minerva Mirabal, feministas dominicanas.
ARCHIVO FAMILIA MIRABAL 
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Desde 1981, Latinoamérica conmemora cada 25 de noviembre el día contra la violencia de género. Los movimientos feministas de la región, con una de las tasas más altas de violencia contra la mujer, acuñaron esa fecha en honor a las dominicanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, tres hermanas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo, del que eran opositoras. Años más tarde, en 1999, la ONU se sumó a la jornada reivindicativa y declaró cada 25 de noviembre Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en honor a las hermanas Mirabal. ... (Más información)

jueves, 24 de noviembre de 2016

Cecilia, chimpancé de un zoológico argentino considerada 'Sujeto de derecho no humano' en 2015

Para Arthur Schopenhauer la envidia (el dolor por el placer ajeno) es más comprensible que el morbo (el placer por el dolor ajeno): la envidia es humana, el morbo (Shadenfreude) es demoniaco. Pero pocos pensaban así en otro tiempo. En el año 80 el emperador romano Tito inauguró el Coliseo con una fiesta de 100 días en la que murieron centenares de personas, 4.000 animales domésticos y 5.000 salvajes. Por las mañanas la concurrencia se deleitaba con peleas que combinaban una gran diversidad de animales: toros, elefantes, jabalíes, leones, leopardos, liebres, rinocerontes, búfalos, bisontes, hipopótamos, cocodrilos, monos, humanos… El poeta Marco Valerio Marcial describe el caso de un toro que, tras recibir estímulos en forma de pinchazos y quemaduras, corrió enloquecido por toda la arena hasta que un elefante acabó con su vida. También hay testimonio de otro toro despanzurrado por el doble cuerno de un rinoceronte encolerizado. A mediodía tenían lugar las ejecuciones de criminales y desertores, momento que algunos dignatarios aprovechaban para salir a almorzar. Y por las tardes era cuando se programaban las esperadas luchas de gladiadores y las sanguinarias escenificaciones de batallas navales (naumaquias). El Coliseo funcionó durante cinco siglos con estos entretenidos espectáculos y sus piedras vieron morir a medio millón de personas y más de un millón de animales salvajes, toda una tradición sin duda. Sus nostálgicos debieron invocarla con furia cuando, en el año 523, se vendieron las entradas para la última carnicería. Como si lo estuviera oyendo: al que no le guste que no venga.

viernes, 23 de septiembre de 2016

PRESENTACIÓN

CURSO: 2016 / 2017:
... PROGRAMACIÓN

LIBRO DE LECTURA:
      
IGORPU

Curso: 2016 / 2017

PRIMERA EVALUACIÓN

INTRODUCCIÓN

  1. CRONOLOGÍA GENERAL ...
  2. FILOSOFÍA ANTIGUA: contexto histórico
  3. RESUMEN GENERAL DE LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL

I- LOS ORÍGENES DE LA FILOSOFÍA... primeros filósofos

  1. El paso del mito al logos
  2. El primer grupo de filósofos: los filósofos de la naturaleza
  3. El segundo grupo de filósofos: los sofistas y Sócrates
      
IGORPU

viernes, 8 de julio de 2016


Responder con altura humana a los desafíos de nuestro tiempo sigue exigiendo contar con un bagaje como el que proporciona la filosofía
La enseñanza de ética y filosofía desde el colegio son básicas ante los desafíos. AFP
Nuestras sociedades son sumamente contradictorias en lo que hace a la enseñanza de la filosofía y de esa parte esencial suya que es la ética.

En la ESO la ética se ha reducido a una materia de escuálidos “Valores Éticos”, alternativa a la religión por más señas, con lo que se abona la falsa convicción de que hay una moral para ateos y otra para creyentes. Cuando lo cierto es que todos deberían compartir la misma ética cívica. En el Bachillerato la Historia de la Filosofía, que en un tiempo fue obligatoria, se pierde entre una maraña de optativas. Y en las universidades, las Humanidades, entre ellas la Filosofía, se devalúan con la coartada de que no parecen engrosar el PIB de los países.

Y, sin embargo, responder con altura humana a los desafíos de nuestro tiempo sigue exigiendo contar con un bagaje como el que proporciona muy especialmente la filosofía. Para muestra, algunos botones.

Se repite hasta la saciedad que la falta de ética es una de las causas de las crisis económica y política, se insiste en la perversidad de la corrupción, en la falta de responsabilidad de los líderes, que ponen su ego frente al bien común, se habla de la importancia de las emociones en la vida pública y de que no pueden llevarnos, sin embargo, a olvidar los argumentos. Catástrofes como la victoria del Brexit en el referéndum británico nos instan a construir una mejor Europa, fiel a su compromiso con los derechos económicos y sociales de las personas, leal a las exigencias de la hospitalidad con quienes no tienen más alternativa que la desesperación y la muerte. Seguimos creyendo que el camino para construir democracias auténticas es una ciudadanía lúcida y madura, capaz de reflexión, crítica y argumentación, convencida del valor de la autonomía y de que sólo puede conquistarse desde la solidaridad. Nombramos comités de bioética en distintos niveles y, salvo honrosas excepciones, ninguno de sus miembros se ha formado en ética. Criticamos las consecuencias nefastas del capitalismo financiero y abjuramos verbalmente de la pobreza y la desigualdad.

Y si nuestras convicciones son éstas, ¿no es una contradicción flagrante abandonar en las aulas aquellos saberes que, codo a codo con los demás, cobran su sentido de potenciar la reflexión y la crítica, la argumentación frente al fundamentalismo y los dogmatismos, la deliberación y la apuesta por los mejores valores?

ADELA CORTINA ... 8 JUL 2016 -

LA POLÉMICA DE LA FILOSOFÍA

¿Por qué sobra la filosofía? Por Fernando Savater y José Luis Pardo
Como se lee a Platón Por César Rendueles
Las humanidades fabrican inútiles Por Alejandro Prada Vázquez
A favor de la filosofía Por Carlos Andradas.

viernes, 1 de julio de 2016


El rectorado de la Complutense prepara un plan de reorganización de sus centros que supone el cierre de la facultad donde se enseña a Platón, Kant y Nietzsche.

NICOLÁS AZNÁREZ

Los profesores de la Universidad Complutense de Madrid se han enterado por los periódicos del plan que el rectorado de esa institución prepara para la reorganización de sus centros. Lo esperaban con interés, porque las universidades públicas están muy necesitadas de atención, como en general todo nuestro sistema educativo. La mala noticia es que, descontando la cansina muletilla retórica de la “calidad docente e investigadora”, el plan no contiene más que números. Los números son importantes. Las facultades superiores son también centros de gestión, y la gestión es en buena medida cosa de números. Pero en cuestión de números los supuestos beneficios del proyecto no están mínimamente cuantificados (no hay memoria económica, aunque se anuncia un ahorro que no llega al 1% del presupuesto de la universidad), sino ocultos por otra muletilla, la del “dinamismo y la flexibilidad”, inconcreta e insuficiente para justificar el destrozo académico que dichos números esconden.

La finalidad de la universidad no es la gestión, sino la enseñanza y la investigación. Y en este punto no todo se puede reducir a números. Aunque en todas las facultades podamos contar personal, estudiantes, asignaturas y titulaciones, el conocimiento científico implica una diferencia cualitativa irreductible entre la economía y la termodinámica, entre el arameo y el derecho romano o entre la fonética y la química, aunque sus horas de enseñanza se cuenten en créditos y las de investigación en plazos cuantitativamente homogéneos. Y aquí es donde el plan sí tiene grandes ambiciones. Tras años de cháchara sofística acerca de la búsqueda de la excelencia en la investigación, y de su necesaria vinculación con la docencia para garantizar la calidad de esta última, el nuevo plan dibuja unas facultades y departamentos convertidos en cajones de sastre donde los profesores no se reunirán por la especificidad de sus investigaciones o por su cualificación en un área de conocimiento, sino por sedicentes “afinidades académicas” que convierten por decreto sus especialidades en “homogéneas” y que nada tienen que ver con las articulaciones teóricas del saber científico. En la enseñanza secundaria recordarán este sistema: el de las “asignaturas afines”, que obliga a un profesor de Latín a explicar Ética o a uno de Geografía a impartir Historia del Arte. Porque en realidad se trata de convertir las universidades en centros de enseñanza secundaria y de someterlas al proceso de degradación profesional que se ha llevado a cabo en este sector, a fuerza de descualificar los perfiles académicos de las titulaciones, los docentes y los estudiantes, quienes después de todo tendrán que incorporarse a un mercado laboral que considera la cualificación científica y la formación humanística como un obstáculo para la empleabilidad.

Así que no es extraño que una de las principales propuestas de este plan sea la desaparición de la Facultad de Filosofía, una materia que ya desde hace años sufre el acoso de las autoridades educativas del país, que prácticamente la han desterrado de la enseñanza secundaria, principal destino profesional de los graduados en las Facultades de Filosofía. También en este caso se aducen números. Unos números muy poco convincentes, porque no es en absoluto cierto que la Facultad de Filosofía de la UCM haya perdido alumnos en los últimos 10 años, y porque algunos de esos números son muy parecidos a los de otras facultades que sin embargo se salvarán de esta poda, pero que en cualquier caso no dejan de ser solamente números. Desde luego, la Filosofía no es más importante que la Geología, la Odontología o el Turismo (otros de los estudios que pierden también su autonomía según este plan); puede que lo sea mucho menos en determinados aspectos, pero no vale escudarse solamente en los números para hacerla desaparecer como en un espectáculo de prestidigitación. Hay que tener al menos la valentía de dar una explicación que no sea solamente contable y ofrecer algún argumento acerca de por qué se ha decidido marginar del sistema educativo español estos estudios, aducir, en fin, alguna razón académica para la clausura de una facultad que, aunque no pueda competir en tamaño con la de Ciencias Económicas y Empresariales, es un centro de referencia internacional de la producción de filosofía en una lengua con 500 millones de hablantes. Puede que haya motivos de peso para considerar que la filosofía es un estorbo grave para el “dinamismo y la flexibilidad” que repiten como un mantra quienes diseñan estos planes, pero si no se explicitan esos motivos terminaremos pensando que la molestia que les produce una facultad tan pequeña e insignificante obedece a razones públicamente inconfesables.

De acuerdo con el proyecto que hemos conocido, Filosofía se convertiría en un departamento de una Facultad de Filología ampliada. Lo cual resulta, desde el punto de vista académico, una propuesta enteramente arbitraria: ¿por qué la filosofía es más afín a la lingüística que a la matemática, a la historia o a la sociología, más aún cuando la Facultad de Filosofía de la UCM imparte actualmente un doble grado con la Facultad de Derecho y otro con la de Ciencias Políticas? No se puede esgrimir como precedente la gloriosa Facultad de Filosofía y Letras de la Segunda República, que integraba en una común cultura humanística especialidades hoy metódicamente muy separadas, y a la vez mantener la escisión completa de la no menos vieja y gloriosa Facultad de Ciencias de la UCM, que se disolvió en especialidades cuya autonomía de facultades independientes el mencionado plan deja intacta, sin que sepamos por qué, aunque se pueda sospechar el interés particular que obra en el trasfondo. Mientras las supuestas ganancias no se cuantifican ni se concretan, las pérdidas son ya muy claras: de acuerdo con los vientos dominantes, un departamento minoritario de Filosofía en el seno de una facultad ajena carecerá de toda posibilidad de planificación propia, de acceso a los recursos necesarios y de esa visibilidad pública que una materia amenazada requiere para su simple supervivencia. El nuevo plan es para la filosofía, a la que solo en la universidad le dejan ya un lugar, un golpe letal.

Es cierto que, como se insiste desde el rectorado, se trata únicamente de un borrador que ha de someterse a debate y discusión. Esperemos, por tanto, que llegado ese momento podamos todos argumentar y tengamos la obligación de hacerlo no solamente con razones cuantitativas sino también con conciencia de la responsabilidad que la universidad pública tiene en el sistema educativo de un país democrático. De este sentido de la institución ha hecho gala siempre el actual rector de la Universidad Complutense, a él apelamos hoy.

Firman este artículo con Fernando Savater y José Luis Pardo, Manuel CruzJuan Manuel Navarro CordónRamón Rodríguez García y José Luis Villacañas Berlanga, todos filósofos.