Paréreceser que la esencia de la Realidad es el cambio incesante: nada parece permanecer eternamente; todo cambia, nada perdura. ... Sin embargo, paréceser también que el Hombre tiene una tendencia natural a creer en la existencia de algo absoluto; algo eterno e inmutable que se sustraiga a los vaivenes del cambio temporal ... Esa creencia se fundamenta tanto en motivaciones psicológicas (el miedo y la angustia por el devenir) como epistemológicas (la búsqueda de una base sólida para el conocimiento). ...
Las motivaciones psicológicas para creer en la existencia de realidades absolutas se dan, sobre todo, en el hombre precientífico, el que se mueve dentro de los límites del llamado pensamiento mítico. Este Hombre se siente como un “náufrago” en el caos del devenir y necesita imperiosamente algo fijo a lo que aferrarse, para encontrar seguridad. Es por ello, que imagina la existencia de unas realidades absolutas (dioses?), que habitan en un mundo Perfecto, pero que pueden interactuar con las realidades de este mundo imperfecto: cuando las cosas van mal, siempre es bueno poder contar con los dioses. ...
Las motivaciones epistemológicas para creer en la existencia de realidades absolutas se dan, fundamentalmente, en el hombre de la etapa filosófica y científica, el que se mueve dentro de los límites del pensamiento racional. Este Hombre se siente como un "náufrago" en el mar de la ignorancia y necesita imperiosamente conocimientos verdaderos a los que aferrarse, para encontrar seguridad. Es por ello que postula la existencia de realidades absolutas (materiales o ideales) que se constituyan en objeto y fundamento de conocimientos absolutos: universales y necesarios. …
Los primeros filósofos (-VI y –V), los filósofos de la naturaleza, piensan que la realidad absoluta (a la que llaman “arjé”) se nos oculta tras la realidad aparente, y que el conocimiento auténticamente verdadero consiste en des-ocultarla. … Sin embargo, no consiguieron establecer ninguna verdad absoluta; ningún conocimiento universalmente compartido. …
Es quizás por ello, que el segundo grupo de filósofos, los sofistas (2ª mitad s. –V), comenzaron a dudar de la existencia de una Realidad absoluta oculta tras la realidad aparente, que sirviera de objeto para fundamentar el conocimiento absoluto. … Y suponiendo que existiera esa Realidad absoluta, dudaban también de la capacidad del ser humano para acceder a su conocimiento. … Es más, suponiendo que alguien lograse conocerla, dudaban de la capacidad lingüística del ser humano para comunicar ese conocimiento a los demás. …Con lo cual, concluyeron que el conocimiento absoluto era imposible (escepticismo): no hay Realidad absoluta, luego no hay tampoco conocimiento absoluto (verdades universalmente compartidas). Así que, en el tema del conocimiento nos moveremos siempre en el terreno de la opinión (relativismo): las cosas son como a cada uno le parece que son. …
La primera gran figura de la filosofía, SÓCRATES, al contrario que los sofistas, piensa que, aunque no haya una Realidad absoluta que des-ocultar, sí es posible fundamentar el conocimiento absoluto…. Para ello postula una nueva concepción de lo absoluto: lo absoluto es lo universalmente compartido por un conjunto de cosas; lo que hace que cada tipo de cosa sea lo que es. Lo absoluto es, pues, lo universal: lo común a varias cosas. Y el conocimiento absoluto consistiría en abstraer los universales de las cosas y expresarlos en una definición exacta. … Sin embargo, también aquí tenemos que decir que Sócrates no logró dar nunca con una definición plenamente satisfactoria (y, por tanto, universalmente compartida). ….
IGORPU
21/11/2010
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